Que suerte la mía,
tener azul el corazón,
color melancolía

no sé quien me lo pintó.

Les juro que quisiera
a veces no sentir,
desconocer el alma y ser
vacío tal vez feliz.

Es arma de doble filo, la sensibilidad
Pero si cierro los ojos podría tropezar.

Coro:
Y es por eso que ven que subo
y luego vuelvo a bajar.
Lo que siento me toma tiempo
y no lo puedo ignorar.
Ya llegará el momento,
ese punto perfecto
sin cambiar.

Existen tres sirenas que andan por ahí,
dueñas de los poemas que con sangre escribí.
Ve y pídeles por mí, te den de la poción
que usan para no sentir nada en su corazón.

No sé hasta donde sostenga
esta fragilidad
De pronto viene y me llena,
no lo puedo evitar.

(Repita Coro)

Sin cambiar...
Sin cambiar...

(Gracias a Daniela por esta letra)

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