La primera vez
se escuchaba tu voz
como un trueno

que anuncia lluvia,
la señal que por fin
llegaba un nuevo dios.

No me digas más
lo que tengo que hacer
no me obligues
a comulgar otra vez
con tu fe, tu verdad,
tu inmensa estupidez.

He batido mis alas
huyendo de tus amenazas.
Es preciso alejar
esos vientos que avivan las llamas.

Vuelvo a mi lugar,
del que no debí jamás
alejarme
por un capricho.
Confundí la pasión
con la necesidad.

No me digas más
lo que tengo que hacer,
pues yo soy libre
para alejarme de ti,
de tu fe, tu verdad,
tu inmensa estupidez.

He batido mis alas
huyendo de tus amenazas.
Es preciso alejar
esos vientos que avivan las llamas.


(Gracias a Beapi por esta letra)

Comments