M’hija quédate conmigo un rato
Porqué andas arrastrando esa desdicha
Espérame un momento y te desato
Pero, qué enredo te has puesto, muchachita
Qué amargos son los hechos que adivinas
Qué oscura es la ronda de tu recuerdo
Y en cuanto a tu corona de espinas
Te queda bien, pero la pagarás muy caro
Con tu mirada de fiera ofendida
Con tu vendaje donde herida no hay
Con tus gemidos de madre sufrida
Espantarás a tu última esperanza
Haz de tu puño algo cariñoso
Y haz de tu adiós un «ay mi amor»
Y de tu seña una sonrisita
Y de tu fuga un «ya voy ya voy llegando»
M’hija que pena me da de verte
Dejando olvidado a tu cuerpo
Muy lista, pobre boba, a dedicarte
A la eterna disección de un pecadillo
Mujer, desnúdate y estáte quieta
A ti te busca la saeta
Y es el hombre, al fin, como sangría
Que a veces da salud a veces mata
Y es el hombre, al fin, como sangría
Que a veces da salud a veces mata
Con tu mirada de fiera ofendida
Con tu vendaje donde herida no hay
Con tus gemidos de madre sufrida
Espantarás a tu última esperanza
Haz de tu puño algo cariñoso
Y haz de tu adiós un «ay mi amor»
Y de tu seña una sonrisita
Y de tu fuga un «ya voy ya voy llegando»
M’hija que pena me da de verte
Dejando olvidado a tu cuerpo
Muy lista, pobre boba, a dedicarte
A la eterna disección de un pecadillo
Mujer, desnúdate y estáte quieta
A ti te busca la saeta
Y es el hombre, al fin, como sangría
Que a veces da salud a veces mata
Y es el hombre, al fin, como sangría
Que a veces da salud y a veces

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